La bandera del HMS Broke


La bandera del HMS Broke en la exposición Chile en la Primera Guerra Mundial

Al cumplirse los primeros cien años de vida republicana, Chile desarrolló un ambicioso plan de renovación de su poder naval, lo que implicaba la construcción de dos acorazados superdreadnoughts, seis destructores y dos submarinos. Salvo los submarinos, el resato de las naves fueron encargadas a Inglaterra y los destructores tendrían como misión servir de exploradores para la escuadra, escoltas para transportes y capaces de atacar buques similares e incluso mayores, para lo cual estaban dotados de torpedos.

Estos destructores recibieron la denominación de clase Faulknor, aunque también son conocidos como clase "Almirante Lynch", pues sólo dos buques llegaron a tiempo, el Lynch y el Condell, mientras que os cuatro restantes fueron retenidos y vendidos al Reino Unido para servir en su armada. Ya en la Royal Navy, el Almirante Simpson pasaría a ser el HMS Faulknor, el Almirante Goñi el HMS Broke, el Almirante Williams el HMS Botha y el Almirante Riveros el HMS Tipperary. Al final del conflicto serían readquiridos por Chile, sólo que el HMS Faulknor ahora se llamaba Almirante Riveros, pues con el hundimiento del HMS Tipperary en Jutlandia, se decidió ocupar ese nombre, a la vez que el HMS Broke pasaba a llamarse Almirante Uribe.

Prácticamente todos estos destructores tuvieron una destacada actuación durante la guerra, aunque el HMS Broke se llevaría las máximas distinciones en combate.

HMS Broke
Construidos en los astilleros de Samuel White, el HMS Broke formó parte de la 4ª flotilla de destructores en Jutlandia, liderada por el HMS Tipperary y la noche del 31 de mayo iba a la vanguardia de la Grand Fleet, aguardando el ataque alemán, el que fue detectado de forma intempestiva por el Tipperary, recibiendo el castigo artillero del acorazado alemán SMS Westfalen, lo que le costó irse a pìque, mientras que el Broke sufrió 30 heridos y 50 muertos, entre ellos el timonel, cuyo cuerpo hizo girar la rueda de gobierno, embiestiendo el Broke accidentalmente al HMS Sparrowhawk. Pese a la confusión y a los daños, el Broke logró sobrevivir a Jutlandia.

Al HMS Broke le esperaba otra acción naval, la segunda batalla del Estrecho de Dover, entre el 20 y el 21 de abril de 1917, cuando junto al HMS Swift se encontraban patrullando las afueras de Dover, encontrando seis destructores alemanes. En medio de la refriega, el Broke embistió al SMS G-42 y hundiéndolo, a la vez que también hundió al G-42.

Al igual que en Jutlandia, el Broke resultó seriamente dañado.

En 1920 Chile readquirió al Broke y ya como Almirante Uribe, se integró a la marina chilena, donde sirvió hasta 1933. Agustín Edwarda Mac-Clure, ministro chileno ante el Reino Unido al momento de la compra, recibió de parte de los astilleros constructores un modelo del buque y la bandera con la que participó en Dover.

Esta bandera, la White Ensign de la Royal Navy, fabricada por J. Holmes & Sons en Londres el año 1916, es testigo de la fiera batalla del Estrecho de Dover, pues flameó en la ocasión en que el futuro Almirante Uribe hundiera a dos destructores alemanes en casi al fin de la Primera Guerra Mundial.




                                      



                                      


                                       




El uniforme de Arturo Prat

Agustín Arturo Prat Chacón (1848-1879) es el marino más reconocido de la historia chilena, y aunque su figura se asocie invariablemente al combate de Iquique, sus facetas como abogado, profesor e intelectual no son menos interesantes.

Prat, descendiente de una familia de origen catalán, había ingresado a la marina en 1858, con tan sólo diez años de edad y bajo la categoría de cadete de la Escuela Naval, reorganizada bajo el gobierno de Manuel Montt, contando entre sus compañeros a otros célebres oficiales, como Carlos Condell, Jorge Montt, Luis Uribe y Juan José Latorre.

Para el momento en que Prat ingresara al servicio efectivo en 1864, se encontraba vigente el reglamento de uniformes de 1863, y la fotografía de él, tomada en El Callao al año siguiente, lo muestra con el rango de guardiamarina examinado (hoy subteniente) y vistiendo su uniforme de servicio, es decir, gorra, levita con galón y pantalón, todo en azul marino. Nótese el galón en ojo de gallo o "coca" en la manga.

Prat había ascendido a este grado el 21 de julio de 1864.


El uniforme que se preserva en el Museo corresponde a un frac ajustado al reglamento de 1863, destacando su doble abotonadura y las mangas amplias con tres botones en la bocamanga y sin estrella, la que recién se implementó en 1866. Usualmente se cree que estos botones eran cosidos para que los jóvenes oficiales no se sonaran con las mangas, lo que no es efectivo, pues son un resabio de los años en que las mangas se doblaban hacia arriba, sujetándolas con tres o cuatro botones, moda empleada tanto por civiles como militares, y tanto por jóvenes como viejos.

Detalle de la bocamanga en un uniforme naval británico modelo 1748-1767
Royal Maritime Museum
Este uniforme fue confeccionado en paño de lana azul marino por la sastrería militar Pülschen &Weber, establecida en Valparaíso y activa durante la segunda mitad del siglo XIX, siendo usado por Prat entre 1864 y 1866. Dicho sea de paso, esta prenda era usada en el uniforme de media parada y en el de paseo, siendo complementada con charreteras y con un sable con su cinturón, que para el caso de Prat, también fueron fabricados por Pülschen & Weber.

Vista anterior. Nótense las carteras falsas a los costados y los botones de las colas

Botón naval del uniforme. La estrella invertida y el cepo del ancla algo inclinado fueron característicos en la iconografía naval chilena hacia 1850-60.







El medallero de Carlos Condell

Un medallero o porta medallas es un estuche destinado a almacenar las diferentes condecoraciones. este ejemplar, usado por Carlos Condell de la Haza recuerda su participación en Punta Gruesa, acción enmarcada dentro del combate naval de Iquique, acaecido el 21 de mayo de 1879.

Condell era un oficial de marina chileno que al estallar la Guerra del Pacífico en 1879, tenía el grado de capitán de corbeta. Asignado para comandar la goleta "Covadonga" en mayo de ese año, tuvo una participación protagónica el 21 de mayo, pues sus maniobras con la nave chilena permitieron la pérdida de la "Independencia", blindado peruano que le perseguía mientras navegaban muy apegados a la costa.

El triunfo de Condell le valió el reconocimiento de sus compatriotas, por lo que es probable que esta pieza haya sido un regalo para Condell, que a las medallas conferidas por Bolivia tras su participación en Papudo y en Abtao (1865 y 1866), sumaba ahora la del Combate de Iquique y luego incorporaría las dos más obtenidas en la guerra de 1879, aparte de otras entregadas por diferentes agrupaciones cívicas.

Fabricado en terciopelo y bordado en canutillo de hilo metálico, tiene la frase RECUERDO DE MAYO 21 DE 1879, mientras que al frente, un óvalo con las iniciales de Condell rodeado por banderas chilenas, fusiles con bayoneta calada, hojas de roble y de laurel, además de dos cañones y una pila de balas de cañón. Arriba de todo este conjunto, un ancla, como timbre de su condición de marino.
Carlos Condell como teniente 1º En el pecho, las medallas obtenidas por los combates de Papudo y Abtao

Babor y estribor

Uno de los principales problemas de la navegación nocturna es la seguridad. No ver un barco puede ser fatal, y distancias que en tierra son extensas, en la mar parecen hacerse más pequeñas, pues cuando se está en rumbo de colisión, no siempre se alcanza a reaccionar y las naves irremediablemente chocan.

Para evitar esto, de forma muy temprana las embarcaciones adoptaron luces para advertir su presencia en el océano, y con el auge del vapor en el siglo XIX, los barcos no tardaron en incorporar luces reglamentarias, como la de color verde para la banda de estribor, y roja para la de babor, así, si en el horizonte se ve una luz verde, sabemos que el barco avanza de izquierda a derecha, por lo que si la distancia no es mucha, se debe gobernar a babor y dejar pasar claro a quien tenemos al frente.

Como una manera de que los navegantes recordaran estas sencillas reglas, existen unos populares versos atribuidos al poeta inglés Thomas Gray (1716-1771) y que explican claramente cómo debe obrar el timonel al avistar las luces de posición en la noche; estos versos, naturalmente, han sido adaptados al castellano e incorporando algunos propios de la navegación a vapor:

Si ambas luces de un vapor ,
por la proa has avistado,
debes caer a estribor,
dejando ver tu encarnado.

Si da verde con el verde,
o encarnado con su igual,
entonces nada se pierde,
siga a rumbo cada cual.

Si a estribor ves colorado,
debes con cuidado obrar,
cae a uno u otro lado,
para, o manda ciar.

Si acaso por tu babor,
la verde se deja ver,
sigue avante, ojo avizor,
débese el otro mover.

Buque que a otro alcanza,
gobernará sin tardanza.

Entre un vapor y un velero
maniobra siempre el primero.

Está siempre vigilante,
y ten presente además,
si hay peligro por delante,
modera, para o da atrás.

Estos fanales de posición, pertenecieron al acorazado "Almirante Latorre", probablemente una de las naves más célebres de la marina chilena; el verde fue fabricado por William Harvey, de Glasgow, Escocia y desde el puente, indicaron en las oscuras noches, que el gallardo "Latorre" se encontraba en navegación.


Fanal de babor, vista frontal y posterior con rieles para lámpara de aceite.


Placa del fabricante del fanal verde de estribor.





La gorra del comandante Felipe Wiegand

El reglamento de uniformes de 1902 para los oficiales de la Armada de Chile fue el que de cierto modo configuró las actuales prendas en uso en la Armada, aún cuando con el tiempo se eliminaron las vistosas casacas, charreteras y sombreros apuntados o bicornios.

Dicho reglamento disponía de una lista casi interminable de prendas, contándose muchas de ellas en colores azul marino y blanco, como dormanes, chalecos, pantalones y por supuesto, la gorra.

La gorra de marina había sido desde mediados del siglo XIX invariablemente azul, imitando en un principio el modelo francés, para luego -tal vez hacia fines de la década de 1860- adoptar un estilo similar al británico, cambiando por supuesto, la corona por una estrella de cinco puntas en el escudo.

Esta prenda, que perteneciera a Felipe Wiegand Rodríguez (1880-1860), fue usada por él mientras tuvo el grado de capitán de navío, hacia mediados de la década de 1920, pues a diferencia de lo que sucede hoy, los oficiales del rango inmediatamente inferior, es decir, los capitanes de fragata, usaban en la visera un bordado en forma de dientes de sierra. Actualmente, la hilera simple de hojas de roble,  es usada indistintamente por ambos grados.

Wiegand finalmente alcanzaría el grado de contraalmirante de la Armada de Chile.

Fabricada por la Army and Navy Co-operative de Londres, esta gorra está hecha completamente de paño, además de la visera de suela forrada y bordada. En la banda, una cinta de lana tejida sostiene el escudo, y en ese entonces, las gorras no tenían una funda de quitar y poner, pues para eso existía otra gorra, pero hecha de brin blanco.






Transporte "Aquiles"

El transporte AP 47 "Aquiles" era un barco mercante construido en Dinamarca y una vez adquirido por el gobierno chileno en 1967, se le rebautizó como "Aquiles", en recuerdo de una de las primeras unidades de guerra de la República, incorporada en 1825 cuando ya las campañas de independencia habían hecho tremolar el pabellón chileno en varios mástiles.

El AP 47 "Aquiles", en sus casi veinte años de servicio, llevó a cabo una incansable labor como transporte de la Armada, uniendo los diferentes puntos de la costa, especialmente en la zona austral y las posesiones insulares, como Isla de Pascua y el archipiélago de Juan Fernández.

Este modelo a escala, ejecutado en Coquimbo (1987) por el modelista naval Mario Álvarez -autor de numerosos trabajos en este arte- representa al "Aquiles" en escala 1:400 hacia mediados de la década de los años '80, destacando las embarcaciones menores, o "balleneras", en color anaranjado, tal como se estila en la navegación antártica, del mismo modo, y aún pese a estar pintado de gris, la nave no oculta sus líneas civiles en su casco y superestructura.








Pistola Astra 400 Modelo 1921

Dentro de la historia de las armas cortas o de puño en la Armada de Chile, el siglo XIX estuvo marcado por la incorporación de armas francesas, como los revólveres Lefaucheux, Galand y algunas versiones de los primeros fabricados en Bélgica, a los que se sumaron los Adams ingleses. 

A la incorporación de las primeras pistolas semiautomáticas de corredera como la Colt 1902, se incorporaron en 1930 las pistolas españolas Astra 400, las que fueron adquiridas en un número de 842 ejemplares. Estas pistolas habían sido desarrolladas por España para sus fuerzas armadas, incorporándose en 1921 en el Ejército; pese a que las adquiridas por Chile fueron destinadas a la Armada, no se incorporó el modelo "de Marina".

Fabricadas por Esperanza y Unceta en Guernica, las Astra 400 son una verdadera leyenda dentro de la industria armera española. Ocupaban un cartucho calibre 9X23 largo y podían llevar 9 tiros, uno en la recámara y ocho en el cargador, aunque podían disparar otros cartuchos calibre 9 mm..

La Astra era muy confiable, pues a la simpleza de su mecanismo, podían desarmadas con cualquier objeto metálico -como una moneda por ejemplo- o bien, con el giro del cañón al recoger la corredera. El arma tiene además dos seguros, uno en el lado izquierdo, y el otro, en la empuñadura, siendo imposible que el arma se dispare al caer accidentalmente.




Ventanilla expulsora, Nº de serie 36596
Detalle superior de la corredera con el grabado MARINA DE CHILE

Marcas de fábrica. La B bajo una estrella denota su año de fabricación: 1928



Detalle de la empuñadura. En la parte posterior, el seguro que permite el disparo sólo cuando se oprime con la mano

Muchas pistolas Astra fueron recicladas a medida que se deterioraban sus componentes. Nótese la diferencia entre los números de serie de la corredera y la empuñadura: 36596 y 37120

El sable del capitán Orella

Hacia mediados del siglo XIX el sable naval chileno adquirió su forma actual, aún cuando a través de estos años haya sufrido algunos cambios morfológicos que prácticamente no haya una pieza igual a otra. Uno de los primeros sables de la marina chilena en ser fabricados en serie fue el modelo realizado por la casa Pülschen & Weber, sastrería y proveedora de artículos militares que funcionó casi toda la segunda mitad del siglo antepasado en la calle San Juan de Dios, calle que hoy se llama Condell y que había recibido ese nombre al haber estado ahí el hospital San Juan de Dios.

El modelo de Pülschen &Weber fue muy común en los oficiales que ingresaron al servicio hacia la década de 1860, de hecho, Arturo Prat usó el sable porteño, que hoy se conserva en la Escuela Naval. Es muy probable que los fabricantes hayan importado las hojas para sables y el guardamanos haya sido de manufactura local, a juzgar por las terminaciones menos cuidadas, si es que se le compara con los modelos de fines del siglo XIX o bien en los ingleses contemporáneos. Un elemento que destaca es el pomo con cabeza de águila, en lugar de la cabeza de cóndor reglamentada en 1866, lo que sin duda se debe al desconocimiento del artesano que la modeló de cómo era un cóndor, cosa no rara para la época.


Sable modelo Armada de Chile para oficiales y jefes, vistas laterales

Este sable perteneció al Manuel Joaquín Orella Echánez, oficial natural del puerto chileno de Caldera, donde había nacido en 1852 y que con diez años ingresara a la Escuela naval, graduándose en 1866 como guardiamarina sin exámen. Con una breve participación en la Guerra con España, Orella -ya como teniente 1º- se encontraba como oficial de la goleta "Covadonga" en 1879, participando en el combate naval de Iquique y Punta Gruesa el 21 de mayo de ese año, ocasión en que ofició de cabo de cañón de uno de los cañones de la nave, lo que le valió su ascenso a capitán de corbeta para asumir luego de dos meses el mando de la "Covadonga", buque con el cual participó en las acciones de Angamos, Pisagua y en el desembarco de la artillería en Ite, maniobra que dirigió en persona. En diciembre de 1880 tomó el mando del "Amazonas" y enviado a Panamá, no obstante tras ser afectado por el paludismo, debió desembarcar en Guayaquil, donde murió víctima de la enfermedad en marzo de 1881.

Probablemente, la casa Pülschen & Weber de Valparaíso nunca dimensionó que de sus escaparates salieron los sables que se batieron en las batallas navales más importantes de la historia chilena...

Detalle del pomo
Empuñadura. Nótese la estrella de cinco puntas sobre el ancla
Proof mark. Inclusión de bronce certificando control de calidad

Marca del fabricante en el ricaso: Pülschen & Weber Valparaíso

Vaina con el nombre del fabricante. Nótese las tres líneas paralelas características de los sables para oficiales y jefes. Los almirantes tenían la vaina decorada con volutas semejando hojas de acanto 








La Alianza Americana de 1866

A la guerra librada contra España en 1865, usualmente se le conoce en Chile como la "Guerra contra España", lo que muchas veces oculta su real dimensión, y que fue una contienda librada entre la antigua metrópoli y sus dominios ultramarinos, entonces ya independientes. 

Una vez que estalló el conflicto entre el Perú y España, Chile se plegó con su vecino del norte, haciendo lo mismo Ecuador y Bolivia. La campaña se inició con el bloqueo español de los puertos enemigos, como El Callao, Valparaíso, Coquimbo y Lota, este último de gran importancia por las minas de carbón, combustible esencial para los barcos de guerra, y dicho sea de paso, uno de los detonantes del ingreso de Chile a la guerra al negar el abastecimiento de carbón a la flota hispana.

Tras algunas escaramuzas navales como la captura de la "Virgen de Covadonga" y el cañoneo en Abtao, los españoles decidieron realizar una acción punitiva sobre el puerto de Valparaíso, bombardeando la plaza el 31 de marzo de 1866 y luego, el 2 de mayo, hacer lo mismo con El Callao, que a diferencia de su símil chileno, estaba fuertemente artillado. Tras una dura resistencia chalaca, la flota peninsular debió retirarse con serios daños, alejándose de las costas sudamericanas. Tras un receso, la paz finalmente fue firmada en 1871.

Para conmemorar la campaña, el gobierno peruano encargó en los talleres de Harry Emanuel en Londres una medalla de cobre de 75 mm de diámetro titulada ALIANZA AMERICANA MDCCCLXVI, habiendo realizado cuatro ejemplares en oro para los presidentes de los cuatro países involucrados, tal como lo señala el periódico británico "The Art Journal" de 1871, que da cuenta de la exhibición de éstas y señalando a Harry Barrett como diseñador y grabador de la medalla.

En el anverso, cuatro figuras femeninas vestidas con atuendos de guerreros griegos, representan a cada una de las cuatro repúblicas y con elementos distintivos de cada país. De izquierda a derecha, Perú, Bolivia, Ecuador y Chile, forjan sus espadas en una fragua sostenida por dos cisnes; abajo, un escudo orlado con ramas de palma y laurel, simbolizando la gloria y la victoria.





En el reverso, dos figuras femeninas representan a Chile y Perú (que The Art Journal erróneamente identifica como la Libertad y la Justicia), las dos repúblicas que llevaron el peso de la campaña, que expulsan a la flota española que dispara sus cañones sobre El Callao, que también se bate incesantemente, formando todo el conjunto, un resumen casi perfecto de cómo los aliados sudamericanos sintieron que eliminaban así todo intento de ser reconquistados, aún cuando nunca fueron esos los planes de la corona española.

Rescatada en el campo de batalla

Durante la Guerra del Pacífico, el marinero 2º Juan Bautista Jara Aros pertenecía a la dotación de la cañonera “Magallanes”, buque en el cual hizo toda la campaña, participando en los bloqueos de Iquique y Mollendo, además del desembarco en  Pisagua y en las batallas de Chorrillos y Miraflores. 


El 11 de agosto de 1967, su hija, la señora Laura Jara Parada -entonces residente en Viña del Mar- decidió donar al entonces Museo Naval una bandera chilena, recuerdo de la participación de su padre en la guerra. Según su relato, el marinero Jara recuperó esta bandera chilena en pleno campo de batalla, cuando un soldado peruano intentaba romperla, razón por la cual le guardó mucho aprecio hasta el fin de sus días. Pese a que no quedó testimonio en qué combate obtuvo el pabellón, es probable que haya sido en Pisagua, cuando varios marineros de los botes de la Escuadra combatieron en la playa, integrándose a las fuerzas de desembarco.

De haber sido obtenida en Pisagua, que es lo más probable, no tenemos certeza que el soldado al cual Jara le arrebató el emblema haya sido peruano, pudiendo haber sido también boliviano, dada la multiplicidad de uniformes en las tropas aliadas. Por otra parte es posible que la bandera haya sido de uno de los botes que desembarcaron o hubiese sido propiedad de un soldado chileno caído en la acción, pues muchos combatientes llevaban sus propias banderas para tener la posibilidad de ser el primero en enarbolarla en una posición ocupada.

Esta bandera fabricada en lanilla y preservada hoy en el Museo Marítimo Nacional, es uno de los testimonios de la participación de los marineros chilenos en la campaña de 1879.






Bandera chilena
143X90 cm
Lanilla cosida
Fabricación artesanal Ca. 1879




Hoyo en la lona

En la marina chilena existe un dicho: "hoyo en la lona", el que se emplea para rebatir a quien tras una serie de argumentos trata de justificar el incumplimiento de un objetivo. Su origen está en los blancos remolcados, que eran una embarcación provista de un bastidor con una lona sobre el cual se hacían ejercicios de artillería en la mar; naturalmente, sólo eran efectivos aquellos tiros que lograban perforar la lona, aún cuando el disparo cayese a centímetros del blanco, de ahí que, "hoyo en la lona" significa decir "no importa cuán cerca haya estado de cumplir la tarea, pero, no lo logró..."

Los blancos podían ser desde unos barriles con un bastidor improvisado, hasta una embarcación construida para tal efecto, la que era remolcada por otra que se hallaba -por supuesto- convenientemente alejada del blanco para no ser averiada por los disparos. El objetivo del remolque era agregar movimiento a este "enemigo" de entrenamiento.

En 1939 el capitán de navío -y futuro almirante- Horacio de la Fuente Valenzuela asumió como jefe del Departamento de Artillería Naval y luego como subdirector de la Dirección de Armamentos de la Armada, ocasión en la cual diseñó un blanco cuyo prototipo es este modelo a escala, que fue construido en febrero de 1941 por el Subdepartamento de Artillería Naval de Valparaíso.

El blanco fue efectivamente construido y empleado con éxito. Dada la existencia de una serie de objetos usados por el Almirante de la Fuente en la colección del Museo, se presume que este modelo le perteneció dada su condición de creador de esta embarcación. Así, tanto el Almirante, como el fabricante del modelo. sí  hicieron "hoyo en la lona".

Blanco de combate. Nótense las perforaciones en la lona para dejar pasar el viento y no servir de vela


Detalle de la proa y su cáncamo de remolque